LIPOFILLING:

INJERTO DE GRASA

El injerto de grasa (Técnica de Coleman) es un procedimiento quirúrgico con el que se consigue transferir grasa de una parte del cuerpo a otra donde es necesario aportar volumen.

Así conseguimos un doble beneficio: por una parte extraemos grasa de los acúmulos que afean el contorno corporal o incluso nos provocan malestar como una cara interna de muslos o un acúmulo abdominal excesivo y por otra parte aportamos volumen a la cara, pecho o glúteos principalmente.

La grasa es extraída por liposucción de una región corporal en la que disponemos de un acúmulo que deseamos disminuir. Esta grasa contiene originalmente células adiposas (tejido graso), líquido oleoso, sangre y otras células. Por ello, una vez recogida en un medio estéril, se dispone en jeringas cada vez más pequeñas y se centrifuga. De esta manera aislamos el tejido graso útil que vamos a utilizar y procedemos a inyectarlo con cánulas muy finas de 1 y 2 mm.

Tanto las incisiones de la liposucción como las de las cánulas de injerto son muy pequeñas de hecho en estas últimas no hace falta dar puntos.

Esta técnica es útil para reponer el volumen perdido en la cara por el envejecimiento o un gran adelgazamiento, en la mama para reconstrucción tras la cirugía del cáncer de mama o para aumentos estéticos discretos y en los glúteos para aportar volumen a la porción superior. Se advierte que no es una técnica válida para aportar grandes volúmenes pues no por introducir más grasa, más va a prender en el cuerpo. Al contrario, llegado un punto, la grasa que se introduzca de más va a aumentar la presión del injerto lo que va a provocar la muerte de las células grasas y la consiguiente pérdida del mismo. La tasa de reabsorción del injerto ronda el 30% incluso con la mejor técnica quirúrgica.

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